Los 10 mandamientos

  1. Buscarás los hechos, no culpables.
    La investigación debe comenzar con una hipótesis abierta, no con una conclusión preconcebida.
  2. No confundirás sospechas con evidencias.
    Una intuición puede orientar la investigación, pero solo la evidencia puede sostener una conclusión.
  3. Preservarás la evidencia.
    Documentos, correos, registros, entrevistas y evidencias digitales deben obtenerse, custodiarse y documentarse adecuadamente.
  4. Mantendrás la independencia y objetividad.
    No permitirás que jerarquías, intereses internos, presiones comerciales o relaciones personales condicionen tus conclusiones.
  5. Respetarás la confidencialidad.
    Compartirás información únicamente con quienes deban conocerla y protegerás tanto la investigación como a las personas involucradas.
  6. Escucharás antes de concluir.
    Una buena entrevista requiere preparación, preguntas adecuadas y capacidad para escuchar incluso aquello que contradice la hipótesis inicial.
  7. Documentarás todo lo relevante.
    Lo que no queda correctamente registrado difícilmente podrá ser defendido posteriormente ante la dirección, un regulador o un tribunal.
  8. Distinguirás hechos, inferencias y opiniones.
    Tus informes deberán permitir al lector saber qué está probado, qué se deduce razonablemente y qué continúa siendo incierto.
  9. Respetarás los derechos de todas las partes.
    Investigar fraude no justifica vulnerar la legalidad, la privacidad, el debido proceso ni la dignidad de las personas.
  10. Seguirás la evidencia hasta donde conduzca.
    Aunque el resultado sea incómodo, inesperado o afecte a personas relevantes de la organización.

Los 7 pecados capitales

  1. Soberbia: creer que ya sabes lo que ocurrió.
    El exceso de confianza lleva al sesgo de confirmación y hace que el investigador deje de considerar explicaciones alternativas.
  2. Avaricia: querer acumular evidencia sin criterio.
    Investigar más no siempre significa investigar mejor. Recopilar información indiscriminadamente aumenta costes, riesgos y ruido.
  3. Lujuria: enamorarse de una hipótesis.
    Una teoría especialmente atractiva puede convertirse en una trampa si el investigador intenta demostrarla en lugar de contrastarla.
  4. Ira: convertir la investigación en persecución.
    La indignación ante una conducta aparentemente fraudulenta nunca debe sustituir la objetividad profesional.
  5. Gula: investigar demasiado.
    Ampliar continuamente el alcance puede transformar una investigación focalizada en una pesquisa interminable, desproporcionada y difícil de gestionar.
  6. Envidia: querer protagonismo o reconocimiento.
    El investigador no debe competir por atribuirse descubrimientos, filtrar resultados ni utilizar un caso para reforzar su posición personal.
  7. Pereza: cerrar demasiado pronto.
    Aceptar la primera explicación plausible, no contrastar declaraciones, omitir documentación o evitar líneas difíciles puede dejar el fraude sin esclarecer.

La regla que los resume

Un investigador de fraude interno no está para demostrar que alguien hizo algo. Está para determinar, con independencia y evidencia suficiente, qué ocurrió realmente.

Autor: Albert Salvador Lafuente (Editor Fraude Interno).

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