ISO 37003: Evaluar y mejorar el FCMS
Un sistema de gestión antifraude nunca debe considerarse definitivo. La ISO 37003:2025 dedica sus capítulos finales a un aspecto decisivo: comprobar si el sistema funciona correctamente y garantizar que evoluciona con la organización y su entorno.
La norma establece que la eficacia del sistema debe medirse con indicadores claros, métodos definidos y una frecuencia de seguimiento adecuada. Los resultados de estas evaluaciones no solo sirven para confirmar el cumplimiento de objetivos, sino también como evidencia que respalde la efectividad del sistema.
Las auditorías internas y externas cumplen un papel esencial. Mientras las internas verifican la eficacia de los controles y su conformidad con la norma, las externas aportan independencia y objetividad. Juntas proporcionan una garantía sólida que refuerza la confianza en el sistema de gestión antifraude.
La alta dirección también desempeña un rol central al revisar de manera planificada el sistema, considerando las acciones previas, cambios de contexto, expectativas de las partes interesadas y resultados de auditorías o reportes. Los hallazgos de estas revisiones deben transformarse en decisiones estratégicas que impulsen la mejora continua.
Cuando aparecen deficiencias, la respuesta debe ser integral: corregir de inmediato, gestionar consecuencias, analizar causas y verificar la eficacia de las acciones correctivas. Todo debe documentarse, convirtiendo cada hallazgo en una oportunidad de aprendizaje y fortalecimiento.
En definitiva, la norma subraya que la mejora continua no es opcional: es el pilar que asegura la idoneidad y eficacia del sistema antifraude a lo largo del tiempo.
📺 Este artículo acompaña al Episodio 10 de la serie de videos sobre la ISO 37003, disponible en el canal de YouTube de la Asociación ICPF.
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