Checklist descargable en PDF – “¿Está tu empresa preparada para prevenir el fraude colusorio?” (descargable al final del post)

El fraude colusorio es una de las formas más difíciles de detectar dentro de las organizaciones, ya que involucra la colaboración secreta entre un empleado interno y un proveedor externo con el fin de obtener un beneficio ilícito a costa de la empresa. Aunque no siempre deja huella directa en los registros contables, este tipo de fraude puede suponer pérdidas millonarias, especialmente en funciones como compras, contrataciones, logística y mantenimiento.

En tiempos de presión por resultados, aumento de subcontrataciones y relajación de los controles internos, el fraude colusorio se convierte en una amenaza silenciosa que toda organización debe vigilar de forma constante.


¿En qué consiste el fraude colusorio?

Implica un acuerdo entre una persona interna (empleado, jefe de compras, técnico, gestor de proyectos) y un tercero externo (proveedor, contratista, distribuidor), mediante el cual se obtiene un beneficio personal mutuo a cambio de perjudicar económicamente a la empresa.

Los esquemas más comunes incluyen:

  • Inflado de precios o facturación por bienes o servicios no entregados.
  • Facturas duplicadas, con tolerancia o autorización del interno.
  • Selección de proveedores sin competencia real (licitaciones simuladas).
  • Recepción de comisiones o favores personales a cambio de contratos.
  • Entregas incompletas o materiales de menor calidad, aceptadas sin objeción.

Señales de alerta: ¿cómo detectar que algo no encaja?

Las señales de posible colusión incluyen:

  • Proveedores que ganan repetidamente sin explicación clara.
  • Cambios frecuentes en condiciones de pago o requisitos técnicos.
  • Relación cercana y no explicada entre un empleado y un proveedor.
  • Resistencia del empleado a que otros revisen sus procesos.
  • Documentación incompleta o firmas siempre del mismo responsable.
  • Proveedores que ofrecen condiciones mucho peores que el mercado.

¿Qué puede hacer la organización?

1. Establecer controles cruzados:
Separar funciones entre quien solicita, quien aprueba y quien valida pagos. La falta de segregación es terreno fértil para la colusión.

2. Auditar a los proveedores clave:
Revisar precios, entregas, condiciones y comparar con el mercado. Las auditorías externas pueden ser una buena herramienta disuasoria.

3. Rotación de funciones y revisiones aleatorias:
Cambiar periódicamente a quienes gestionan relaciones con proveedores reduce el riesgo de vínculos indebidos.

4. Crear canales de denuncia eficaces:
Las alertas internas, cuando son bien gestionadas, permiten detectar comportamientos sospechosos en fases tempranas.

5. Reforzar la cultura de integridad:
Capacitación continua, códigos éticos aplicables y sanciones claras refuerzan el mensaje de tolerancia cero ante la colusión.


Conclusión

El fraude colusorio no es un hecho aislado ni exclusivo de grandes corporaciones. Puede surgir en cualquier organización, especialmente cuando se combinan relaciones opacas, controles laxos y beneficios personales. Solo con prevención, transparencia y responsabilidad compartida se puede evitar que estos acuerdos secretos comprometan el futuro y la reputación de la empresa.

Checklist descargable en PDF – “¿Está tu empresa preparada para prevenir el fraude colusorio?”