Las alertas internas constituyen una de las herramientas más eficaces para prevenir y detectar fraude en el sector financiero. Este inventario clasifica más de 50 indicadores de riesgo distribuidos en cuatro módulos, que permiten a las entidades bancarias detectar patrones irregulares tanto en la conducta de los empleados como en la operatoria general de oficinas. A continuación, destacamos las principales tipologías:

Módulo 1: Situación económica de los empleados

Se centra en identificar condiciones financieras personales de los empleados que puedan suponer un riesgo de integridad:

  • Saldos deudores en cuentas a nombre de empleados.
  • Préstamos personales en situación de demora.
  • Uso de tarjetas de crédito corporativas por parte de empleados.

Módulo 2: Operatoria del empleado

Evalúa acciones directamente relacionadas con la actividad del empleado que pueden indicar abuso de sus funciones:

  • Uso de tarjetas en establecimientos inusuales.
  • Ingresos de efectivo en cuentas vinculadas al empleado.
  • Tecleo de literales manuales en cuentas propias o de otros.
  • Préstamos específicos o reintegros en efectivo realizados con tarjetas corporativas.

Módulo 3: Operaciones con sospecha de irregularidad

Consolida alertas relacionadas con operaciones bancarias anómalas o inusuales:

  • Movimientos en cuentas inactivas o de titulares fallecidos.
  • Reactivación de cuentas por personal interno sin justificación clara.
  • Bonificaciones o condonaciones de comisiones con frecuencia elevada.
  • Cargos manuales, cheques por caja a no clientes, solicitudes de duplicados de PIN o credenciales de banca digital en cuentas inactivas.

Módulo 4: Alertas críticas a reportar

Incluye señales que deben ser notificadas formalmente por su potencial impacto o relevancia legal:

  • Saldos deudores o excedidos superiores a 500.000€.
  • Descuadres contables y diferencias de caja.
  • Transferencias internas sin correspondencia.
  • Porcentajes anómalos de devoluciones en líneas de descuento.

Este inventario sistematizado permite una monitorización continua, objetiva y proactiva del riesgo interno, siendo una piedra angular en los programas de compliance y de prevención del fraude. Adoptar este enfoque no solo protege el patrimonio de la entidad, sino que también fortalece la cultura organizacional de integridad y responsabilidad.