Estudio realizado por el blog de Fraude Interno y extraído de más de 200 casos reales.

1. Sexo y edad:

  • 80% de los defraudadores son hombres.
  • La mayoría se concentra en las franjas de 31 a 45 años.
  • Hay una menor incidencia en edades superiores a los 60.

2. Antigüedad en la organización:

  • El mayor porcentaje de casos corresponde a empleados con entre 1 y 5 años en la empresa.
  • Sin embargo, los fraudes más cuantiosos suelen ser cometidos por personas con más de 10 años de antigüedad, probablemente por conocer mejor los controles y debilidades del sistema.

3. Nivel jerárquico:

  • Aunque los empleados de nivel operativo cometen más fraudes en cantidad, los directivos y gerentes medios están detrás de los casos con mayor impacto económico.
  • Esto refleja el acceso privilegiado que tienen a sistemas, firmas autorizadas y procesos críticos.

4. Motivaciones más frecuentes:

  • Presión financiera personal.
  • Oportunidad derivada de controles laxos o ausentes.
  • Racionalización: justificación interna del acto fraudulento (por ejemplo, sentirse mal remunerado o considerar que «la empresa no lo notará»).

5. Conductas y señales de alerta:

  • Estilo de vida por encima de sus posibilidades.
  • Negarse a tomarse vacaciones o delegar tareas.
  • Actitud defensiva ante controles o auditorías.
  • Relación cercana e inusual con proveedores o clientes.
  • Tendencia a usar casas de puestas (adicción al juego)

Este perfil permite diseñar mejores estrategias de prevención, incluyendo programas de integridad, rotación de funciones, cultura de control y sistemas de detección proactiva.