En un entorno organizacional cada vez más complejo, la lucha contra el fraude interno exige una visión articulada entre funciones clave. Auditoría Interna y Compliance no son islas, sino fuerzas complementarias que, cuando operan juntas, construyen organizaciones más íntegras, sostenibles y transparentes.

Ambas funciones cumplen roles distintos pero convergentes: mientras la Auditoría Interna evalúa controles, identifica brechas y emite recomendaciones técnicas desde una perspectiva independiente, como un control de controles, Compliance diseña políticas, capacita, acompaña en la implementación y aporta un enfoque humano y transversal mediante la sensibilización, con una labor de supervisión del sistema.

Cuando estas áreas trabajan como un solo equipo estratégico, los resultados son palpables:

  • Fortalecimiento del sistema de integridad: producto de la combinación entre la evaluación de controles y el diseño de políticas efectivas.
  • Reducción de riesgos éticos y normativos: gracias a la detección de brechas y la formación preventiva.
  • Mejora continua con enfoque cultural: donde las recomendaciones técnicas se traducen en acciones concretas, acompañadas por Compliance.
  • Una verdadera cultura ética: que nace de la convicción y no simplemente del control externo.

👉 En tu organización, ¿ya trabajan estos dos pilares como un solo frente contra el fraude?

Si la respuesta es no, es momento de empezar. Transformar el cumplimiento en una ventaja cultural no es solo deseable, es necesario.