Cada vez más en auge la estafa denominada «fraude del CEO», que consiste en suplantar la identidad de altos directivos para lograr que otros empleados realicen transacciones de dinero a delincuentes.
Los ciberdelincuentes, haciéndose pasar por directivos, envían mensajes electrónicos con la apariencia de correos corporativos a un empleado con la facultad de realizar transferencias y movimientos bancarios de la empresa.
Sin estos empleados saberlo, el dinero será ingresado en las cuentas controladas por los delincuentes, y enviado rápidamente a otros países, haciendo difícil seguir el rastro e dificultando las acciones judiciales.

Bueno el sistema de control interno debe evitarlo, hay muchas foras, pues de lo contrario todo el sistema se caería. En Ecuador ha funcionado muy bien ese tipo de fraude, pero con la complicidad de todos los estamentos del poder, Presidente, Asamblea con leyes que permiten el fraude, eliminado controles duros y favorecer a los delincuentes, esto no se hace utilizando registros ni sacando dinero del banco, el tema es comprar al doble del precio y el proveedor le entrega en dinero efectivo en Ecuador o en el exterior, no queda huella del fraude, salvo la comparación de precios de los servicios o productos, la diferencia es el fraude del cual se beneficia el proveedor, el funcionario o funcionarios públicos y los que dejan pasar sin control las operaciones, incluido el contralor general y todas los controles internos de las instituciones, es una ingeniería para el mal y siguen las funciones.
Hace poco el Segundo a bordo de la CGE que sigue en funciones ha lanzado la idea de crear un tribunal de cuentas, primero con 14 magistrados, luego con siete, todos designados politicamente, al menos los cinco que son mayoría y harán lo que les venga en gana, como en todos los países que operan esta modalidad arcaica.
Esta es la forma en que se ha venido creando nuevos millonarios en Ecuador desde hace varias décadas, la ética e integridad de las personas es lo fundamental, una pena que no se lo considere en forma y fondo, como lo establece el Marco Integrado de Control Interno Institucional a nivel internacional. Se habla de miles de millones de dólares, la justicia es ciega, sorda y muda. lamentablemente.
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