Este decálogo debería ser imprescindible para cualquier organización:
1.- Política Antifraude (puede estar dentro del mismo código ético o bien en una política diferenciada para darle más relevancia)
2.- Canal de denuncias, preferiblemente anónimo.
3.- Protocolo de investigación.
4.- Sistema disciplinario: Tolerancia CERO respecto a actos fraudulentos.
5.- Difusión a empleados. Todo lo que no se explica no existe.
6.- Auditorías sorpresa, focalizadas a la detección de Fraudes.
7.- Establecimiento de Controles financieros y no financieros.
8.- Monitoreo continuado. Cración de Alertas de riesgo y KFI (Key Fraud Indicator)
9.- Formación continua. Los especialistas de fraude deben conocer no solo el funcionamiento interno de TODA la organización, sino todas las técnicas y novedades en esta materia.
10.- Predicar con el ejemplo. La alta dirección a parte de liderar y apostar por el establecimiento de un sistema Antifraude dentro de la organización, DEBE PREDICAR CON EL EJEMPLO.

El décimo debe ser el primero, es la base y el no considerado debe ser la práctica de la autoevaluación del control interno institucional y la identificación de los riesgos que se deben vigilar en forma detallada. En la administración pública la contratación de obras y la consultoría son fuentes de alto riesgo institucional.
Aplicación de COSO 2013 y los 17 principios es el modelo que viene de los años 90´s y es la fuente de información completa y sistemática para dar seguimiento a las operaciones de una organización pública o privada, en el modelo se incluyen las 10 sugerencias y mucho más. Ver http://www.coso.org
Saludos,
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En relación con el canal de denuncias, si bien la Ley de Protección de Datos impide en España las denuncias anónimas, si es esencial que sean confidenciales.
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